Andamos siempre quejándonos de todo, pero somos unos afortunados por vivir en este país. Vean si no cómo se ha producido el rescate de Alicia Gómez, la cooperante catalana secuestrada junto a dos compañeros de su oenegé en Mauritania. Raptada por una especie de delegación de Al Qaeda en el Zagreb que, en lugar de fines ligados al seguimiento ultraortodoxo que profesan a su religión, solo perseguían dinero a cambio de su liberación (como el resto de secuestradores “profesionales” que actúan en el continente). Y resulta que, debido a que Alicia vive en este país, que goza de un prominente servicio de inteligencia yde los más hábiles negociadores, los secuestradores se han plegado a liberarla a cambio de nada. |